viernes, 26 de junio de 2009

Descripción de personajes

Memín Pinguín: El personaje principal no necesita presentación. Sus cualidades son esparcir su contagiosa simpatía sobre las personas, que en parte tiene que ver con su tendencia de decir lo que piensa, aunque muchas veces eso no resulte prudente, pero esa es su gracia característica (puede ser tan gracioso como irritante, dentro y fuera del contexto). Habla y actúa sin pensar en las consecuencias, para bien o para mal, eventualmente entrando en consciencia cuando comete un error. Tiende a adoptar una actitud presumida y chocante cuando la situación oportuna le hace sentirse importante. Es flojo en sus estudios, consiguiendo progresos moderados de vez en cuando, mas nunca se propone adiestrarse académicamente lo suficiente. Ignorante sobre muchos términos y cosas de la vida, denota ingenuidad, pero en un sentido de desconocimiento natural (no es tonto en realidad, aunque hay que decir que en algunas ocasiones, dice desconocer algo que anteriormente ya se había dado a entender algo que, en efecto, tenìa conocimiento, pero eso ya será un descuido normal del guión, no puede esperarse que la escritora recuerde a la perfección cada línea utilizada varios números atrás). Metiche, malicioso y egoísta por momentos, pero aun así accesible y afable con sus amigos, que aunque siempre le están dando coscorrones, lo reconocen como el amigo más fiel, que puede resolver la mayoría de los problemas con sus ocurrencias, a veces muy disparatadas (se le atribuye a la pura chiripa). Su ser más querido es su madre, a quien idolatra exageradamente, lo que es tierno, de algún modo, mostrando una relación muy curiosa, aunque a veces extraña, la adula tanto como recibe los tablazos que le surte por portarse mal. Viven solos en una humilde vivienda dentro de una vecindad, mudándose en dos ocasiones a lo largo de la historia, insinuando progresos que nunca se perciben del todo.
La forma de hablar de Memín esta repleta de expresiones, diversificándose entre regionales y originales (difícil saber, como Memín nació décadas atrás, ya pueden estar pasadas de moda). Algunas de sus frases características incluyen: “¡Santa Petra, la callosa!” (Denotación de sorpresa) “¡Me lleva la chifiosca!” (Muestra de indignación o enojo) “Cuatachos” (nominación para sus amigos), entre otras. También engalana de vez en cuando lo que dice con frases o palabras en idiomas extranjeros, para demostrar su nivel de cultura (no muy alto, pero lo intenta).
En sus rasgos físicos, Memín luce demasiado caricaturesco en comparación con sus amigos, en especial por sus ojos sobresalientes, que al entrecerrarse, resaltan sus parpados y pestañas como casi ningún otro personaje puede destacar. Es bajo para su edad (¿cuántos años tendrá? Es de suponer que más o menos la misma que sus amigos, entre once y trece, pero la verdad parece que ni el sabe cuando es su cumpleaños y ha estado contando mal todo el tiempo, ya que al principio alegaba tener ocho, según lo que le dijo su “má linda”, y no parece del tipo de niños que adelantan grados), así que es evidente que es chaparro. También es calvo en una forma poco común, simplemente, nunca le ha crecido cabello alguno, lo que su madre señala como el cumplimiento de un deseo suyo para no gastar en peluquerías (lo que es muy conveniente por el modo en que viven). Memín reniega en ocasiones del color de su piel, algo comprensible para el entorno en que vive, donde sus amigos y casi todo el mundo siempre lo andan llamando “ el negro”, pero no en un sentido racista, sólo que es el “negrito en el arroz”, aunque ciertamente resalta más por otros aspectos.
Su apellido, Pinguín, se pronuncia de dos formas distintas, y el mismo Memín llega a señalar el error de quienes no perciben la diéresis que contiene (¿de verdad existirá ese apellido en la vida real?), quedándose como en una referencia a que es un “pingo” (expresión muy anticuada propia en México y hasta otros países latinoamericanos, para referirse a los niños traviesos). Su nombre formal, Guillermo, por el que sólo lo llaman cuando se molestan con él, es un homenaje al nombre del esposo de su creadora, Guillermo de la Parra, e incluso el apellido también se basa en un viejo apodo.
Se ha dicho en los últimos años que Memín es un estereotipo racista a causa de un mal entendido que surgió y dio pie a controversias (cuando llegue el momento, explicaré en que consistió esto exactamente), pero en realidad no es así. Constantemente se refieren al color de su piel, pero es algo imposible de evitar cuando sobresale tanto (y más al vivir en México), así que no hace ninguna diferencia, siendo parte de los rasgos que producen el mismo efecto dentro del mercado de historietas sencillas, dando mucha notoriedad a las personas de color.
Primera aparición: Memín Pinguín #1 Eufrosina viuda de Pinguín: Madre de Memín, mejor conocida (por él) como su “má linda”, “gordis” o “chulapona”, entre otros nombres de cariño. Es una mujer de gran volumen, agradable y amistosa, que ama demasiado a su retoño, consintiéndolo más de lo debido (pero créanme que lo compensa muy bien).
Trabaja como lavandera, un humilde oficio con el que logra sostenerse a si misma y a Memín, teniendo perspectivas (un poco banas, o esa impresión me temo que dio hasta el final) de que éste lleve en alto sus estudios. Eventualmente, consigue otras oportunidades de trabajo (las ganancias supuestamente le permitirían poner su propia tienda de abarrotes, pero al final, prefiere posponer indefinidamente el proyecto), e incluso consigue una lavadora eléctrica que facilitaría su labor (la cual nunca aprende a usar y acaba vendiéndola para ayudar con los gastos emergentes), pero siempre acaba como una simple lavandera. Su forma de expresarse es irregular, muchas veces hablando en tercera persona y sin conjugar los verbos, como insinuando que anteriormente hablaba otro dialecto y no está acostumbrada al español, aunque se supone que es mexicana.
Así es como es madre cariñosa, también es muy brusca, en especial para castigar a Memín cuando le causa disgustos (a veces injustamente, antes de que él le de su explicación o cuando no puede creer en sus palabras). Éste controvertido castigo consiste en pegarle con una tabla con clavo en las posaderas (lo que es algo cómico si ignoramos el hecho de que los castigos físicos contra menores están penados por la ley, y que si la tabla tiene clavo, Memín debería ser propensa a contraer tétano en cualquier momento, considerando que una vez hasta se acható la punta mientras le pegaba).
Del padre de Memín, sólo se le ve en algunas retrospectivas, muerto cuando éste era muy pequeño para recordarlo. Todo lo que se sabe de él es que era un empleado de limpia cuando Eufrosina lo conoció, y que murió al poco tiempo del matrimonio, aplastado a muerte por un grupo de caballos. En las nuevas historias de Memín, logra aparecer, aunque es tan sólo una ensoñación que tuvo el negrito en la parte en que se acordó de él gracias a un loco que se hacia pasar por su tío.
Primera aparición: Memín Pinguín #1

Carlos Arozamena: Conocido como Carlangas por sus amigos. En el grupo de compas de Memín (que llaman "pandilla"), se le caracteriza por ser el típico chico rudo, que resuelve todo con los puños, siguiendo el viejo adagio “golpear primero, preguntar después”. A pesar de su carácter impulsivo, está siempre dispuesto a apoyar a sus amigos. Al principio de la historia, se insinúa que él y Ernestillo ya eran amigos desde antes, y apenas habían conocido a Memín y Ricardo, por lo que éste es su amigo más cercano, siendo casi como hermanos. Con Memín, tiene en común un desmesurado amor con su madre, aunque no tan meloso, y bajo diferentes circunstancias que tenían que ver con la ausencia del padre, que en realidad los había abandonado. Los episodios familiares de Carlangas son los que más se prolongan durante los primeros números, casi al punto de hacer notar menos a Memín. De los cuatro amigos, es el único que se aclarado que tiene trece años, mientras que con los demás sólo pueden hacerse suposiciones, pero lo más probable es que ellos tengan menos, ya que Carlangas da señas de haberse inscrito tarde en la primaria o repitió algún año con anterioridad (posiblemente por meterse en alguna riña, algo que ocurre con cierta frecuencia).
Primera aparición: Memín Pinguín #1

Isabel Martínez: Madre de Carlangas. Ella presenta un caso común en lo que son las madres abnegadas que han luchado solas por criar sus hijos. Habiendo sido abandonada por su amor de juventud a causa de la diferencia de clase social, ella tuvo que hacerse cargo de su hijo como pudo, llegando al punto de trabajar en un cabaret, lo que le ocultaba a toda costa hasta que fue descubierta (sinceramente, no veo que es lo denigrante de esta profesión, habiendo cosas peores que tienen que hacer mujeres que ni tienen hijos que mantener, pero bueno, para esa época de mojigatería es lo más light que podría colocarse en una historieta de ambiente familiar). Después de ese episodio en que jura dejar eso atrás, cambia a trabajar como costurera bajo pedido y lavando ropa, aunque al ganar menos, la pobreza de ambos se acentúa. Con ayuda del desnaturalizado padre que intenta resarcir el daño ocasionado, adquiere un empleo más estable como secretaria, pero eventualmente hace las paces con él y se casan finalmente, y desde entonces queda como ama de casa cualquiera.
Primera aparición: Memín Pinguín #1

Carlos Arozamena: El padre de Carlangas al que tardara en conocer. Al principio, era un ingeniero cuyos ingresos y progresos lo hicieron rico, más solitario y miserable, típico solterón manipulado por su exigente y recelosa madre. Cuando se reencuentra y reconoce a su hijo, hace lo posible por recuperarlo y comprar su amor, pero al final éste prefiere a Isabel. Parte al extranjero habiendo conseguido el perdón de ella por su abandono de tantos años, empezando a revivir su amor. Pasa mucho tiempo hasta que regresa a México, anunciando la inminente muerte de su madre, cuyo último deseo es que él e Isabel se casen, como debió haber sido desde el principio. Para entonces, éste ha perdido su fortuna, siendo un ingeniero de clase media, que consigue estabilizar la situación de su hogar y su familia, manteniéndose así, aunque sus participaciones se reducen mucho después de esto (es un personaje tardío, después de todo).
Primera aparición: Memín Pinguín #19

Ernesto Vargas: También llamado Ernestillo. Es como el mediador y él más prudente en el grupo de amigos de Memín. Siendo hijo de un carpintero, tiene buen conocimiento del oficio, y se compromete entre ayudar a su padre con su trabajo, y seguir con sus estudios, en los que resalta por ser el más aplicado de la clase. Sus amigos confían en el por ser el más inteligente, aunque eso no lo excluye de cometer sus propios errores. Su madre fallece en algún momento, pero no se adentran mucho en el tema, pero tanto Ernestillo como su padre la tienen muy presente. Casi siempre están en la carpintería, pero se supone que viven en otro lado, aunque apenas se distingue el detalle.
Primera aparición: Memín Pinguín #1

Juan Vargas: Padre de Ernestillo. Un hombre trabajador y padre amoroso, que a través de su oficio en la carpintería rentada se esfuerza por proporcionarle a su hijo la oportunidad que él nunca tuvo de estudiar y convertirse en un profesional. Al principio, tenía un serio problema de alcoholismo, que tuvo graves repercusiones, pero eventualmente lo superó por completo, por el bien de Ernestillo. Para los amigos de éste, el señor Vargas es una gran ayuda cuando requieren cualquier cosa fabricada de madera en diversas situaciones.
En la etapa posterior al equipo creativo original de Memín, el señor Vargas ha vuelto a recaer en el vicio (orillándolo a recurrir a Alcohólicos Anónimos para asegurarse de que no vuelva a pasar), y también se ha mostrado en retrospectiva como iniciara su relación con su esposa fallecida, Lupita, a quien se ganara precisamente gracias a sus habilidades en carpintería.
Primera aparición: Memín Pinguín #1

Ricardo Arcaraz: El niño rico del grupo, que supuestamente lo tiene todo (no tiene un sobrenombre como sus amigos, pero en ocasiones lo llaman “Riquis”). Soberbio y déspota en un principio, acabó incorporándose al grupo, resultando como el más sensible, casi delicado, aunque es comprensible para quien ha sido mimado demasiado, pero también demuestra madurez cuando lo necesita. Viviendo en una mansión con todas las comodidades, es solicitado por sus amigos cuando se trata de hacer alguna reunión especial (a la que se apunta Memín más que nadie, siendo un gorrón sin remedio).
Primera aparición: Memín Pinguín #1

Rogelio Arcaraz: Padre de Ricardo. Un diplomático cuya alta posición económica se debe a sus estudios, que habiendo iniciado en una escuela de gobierno, le permitieron darle los principios para que su hijo siguiera su ejemplo. Para Ricardo es tanto confidente como padre, aunque ha demostrado ser severo en algunas ocasiones. Apoya su amistad con niños de clase baja, así que es normal que de vez en cuando los ayude y financie para lo que necesiten. Su peor lado ha salido durante el episodio en que casi echa al traste a su matrimonio, a causa de la desatención de su esposa que lo llevó a consolarse con su secretaria, pero todo se resuelve y su vida familiar ha marchado sobre ruedas desde entonces.
Primera aparición: Memín Pinguín #2

Mercedes: Madre de Ricardo. Habiendo sido una mujer rica toda su vida, no estaba acostumbrada al trato con gente de clase inferior, oponiéndose rotundamente a la estancia de Ricardo en una escuela que no era de "su nivel", y por ende, a tener tratos con niños pobres. Eventualmente, cambia de manera de pensar, y también se vuelve amable y accesible con los amigos de Ricardo, e incluso acaba simpatizando con los demás padres de vez en cuando.
Tiene un hermano llamado Leobardo (Memín lo llamaba “Leopardo”), el cual resultó ser un criminal, logrando que los Arcaraz lo hospedaran en su casa para robar las joyas de Mercedes, pero Ricardo y sus amigos frustraron el atraco. Ella después de conocer la verdad lo entrega a la policía y el incidente no trae más complicaciones.
Primera aparición: Memín Pinguín #1

Antonio Romero: Maestro de primaria, asignado a la clase en que se encuentran Memín y sus amigos. Siendo un hombre entregado a la enseñanza, demuestra que ama esa humilde profesión, se convierte en el adulto (no familiar) de mayor confianza, siempre solicitado por los cuatro cuando tienen algún predicamento, ofreciéndoles consejos y comprensión. Apegado a las normas escolares, también tiene un porte severo, especialmente con Memín, por ser el más flojo de sus alumnos, y constantemente lo anda regañando, pero nunca logra disciplinarlo del todo Los estima a todos de igual manera, impartiéndoles clases desde el quinto grado (a los cuatro juntos, considerando que, a Ernestillo y Carlangas, todo indica que ya los había tratado desde antes). Eventualmente, conoce y se enamora de una joven maestra, Patricia, lo que al principio era una relación amor-odio, que se consolidó gracias a la ayuda (o intromisión) de Memín y sus amigos. Se casan y tienen un pequeño hijo, todo mientras el maestro Romero continúa con sus alumnos preferidos en el interminable curso del sexto grado.
Primera aparición: Memín Pinguín #1

Personajes irregulares:

Trifón Godinez: Amigo no-oficial de la pandilla (podría decirse que es miembro honorario). Introducido tardíamente en la revista, Trifón es más joven que Memín y sus amigos, rechoncho y con la mirada perdida. Tiene facilidad para distraerse y hable lentamente. Está encariñado con Memín y constantemente lo anda acompañando, aunque éste no lo aprecie tanto, pero siempre consigue sacarle provecho cuando sus amigos no están disponibles o necesita de alguien que lo siga sin cuestionar. Siempre se refiere a Memín como “Ne-ne…Ne-gro” y a su vez, Memín lo llama “Tripón”. No son muchas sus apariciones, pero su participación ha sido destacable la mayoría de las veces. Su madre aparece un par de veces, pero no hay mucho que decir al respecto, ya que fue un personaje ocasional más bien “equis”, como otros que se limitan a decorar el escenario. En algún punto, Trifón se queda a vivir con sus tíos de Monterrey, y nunca vuelve a aparecer (por lo menos, no en las versiones clásicas de Memín, de hecho, en la primera muere, ups, creo que no debía mencionar eso).
En la versión “actualizada” (misma que especificaremos aquí), reaparece por momentos, sin dar explicación alguna de en que momento volvió a la ciudad. La personalidad de este Trifón difiere mucho de la original, resultando inestable al ponerlo más despistado de lo normal, y a veces muy atrevido como para lanzarse a realizar actos impulsivos.
Primera aparición: Memín Pinguín #47

Patricia González: Empieza como la nueva maestro del kinder anexo de la Primaria Benito Juárez, y acaba convirtiéndose en la esposa del profesor Romero. Presenta un fuerte carácter que equilibra (al menos en su primera aparición), con dulzura. Ella y Romero se detestaban en un principio por culpa de un incidente en que se sintió ridiculizada, desarrollando una antipatía mutua que se prolongó por meses (pocos números en la revista), culminando en el matrimonio, gracias a la intervención de Memín, quien actuó guiado por el convencionalismo.
Patricia lucia al inicio como la típica mujer anteojuda y trenzuda que viste como si hubiera salido de un convento de monjas, pero por un inconciente deseo de agradar más a Romero, cambió drásticamente, aunque es difícil decir si se ve más elegante o como si realizara otro tipo de trabajo que nada que ver con la enseñanza. En su última aparición, cuando nace su hijo, ya luce más como una mujer común y corriente. También, su personalidad cambia, siendo la esposa abnegada típica, quedando irreconocible.
Gracias a la “continuación” de la revista de Memín después del punto en que fue dejada por su autora, Patricia vuelve a salir regularmente, destacando en situaciones como cuando por un malentendido creyó que su esposo le era infiel y una ocasión en que éste se perdió, preocupándola enormemente.
Primera aparición: Memín Pinguín #104

Doña Candelaria: Abuela de Carlangas. Una anciana intransigente con un carácter fuerte que la hace destacar de necia y respondona. Impidió que se realizara la unión de su hijo con Isabel, más por su egoísmo materno que los prejuicios sociales. Supuestamente, era enfermiza, y en el pasado, eso aparentaba, más después acababa imponiendo su voluntad a su hijo al causarle lastima, alegando dolencias imaginarias, mientras secretamente se atascaba de frutas.
Acaba por aceptar a Carlangas como su nieto, reconociendo la similitud que hay entre ellos que sólo se diferencia por su respectivo género. Aunque en un principio la presencia de Memín le repugnaba, lo reconoce especialmente como el más simpático de sus amigos, y el más inocente, por decir siempre la verdad, por más amarga que sea. El negrito siempre confunde su nombre, llamándola “Doña Calandria” y “Doña Calendaría” alternadamente, molestando a sus amigos, pero la anciana se acostumbra a que la llame así.
Tras vislumbrar sus últimos días, la anciana hace las paces con Isabel, dandole su bendición para casarse su hijo, y después de la unión, fallece de manera natural.
Primera aparición: Memín Pinguín #20 (Muere en el #186)

Chispitas: Una chica que en realidad se llama María, pero todo mundo la conoce por el mote de “Chispitas” porque quienes prueban sus puños, ven chispitas de colores. Ella vivía en un barrio aun más pobre que el de Memín, el cual abandona cuando se cansa de los maltratos de su madrastra y la incomprensión de su padre alcohólico. Compartía ese sentimiento con su amigo paralítico, Germán, a quien consideraba su hermano, y lo fuerza acompañarla en su camino a la independencia. De ahí, Chispitas pasa a tener un par altercados con Memín y sus amigos, concentrando varios números de la revista en su historia personal, que da algunos giros extraños. Eventualmente, se separa de Germán, contando sólo la compañía de su fiel perro, Pulgoso, y vive diversas aventuras en una hacienda con la asistencia de Memín, donde conoce el amor, pero lo pierde por bruta.
Chispitas es una chica de lo más agresiva, fácilmente irritable y respondona, que reacciona a los golpes (como un Carlangas femenino, pero más fuerte, ya que le toca derrotarlo en dos ocasiones y no le costó ningún trabajo). Todo en ella es como una antitesis de heroína de telenovela, ya que acaba haciendo lo opuesto a ese clásico estereotipo de la chica humilde y salvaje que luego asciende socialmente o cambia de personalidad al enamorarse. Durante su odisea al lado de Memín, forman un dúo peculiar, en el que ella se aprovecha del negrito, desquitándose con él en cualquier oportunidad (pero no puede decirse que no se lo merece).
Primera aparición: Memín Pinguín #248

Pulgoso: El perro de Chispitas. Durante la nueva vida que compartían Chispitas y Germán, el can llega a su residencia, y de ahí, lo dejan quedarse indefinidamente. Al perder a su amigo-hermano, Chispitas se refugia en Pulgoso como su única compañía. Desde entonces, el perro siempre está a su lado, aunque de vez en cuando, da la impresión de que tiene la costumbre de perderse. Sobrevive a una estadía en la perrera y un intento de envenenamiento. Para ser un perro, por momentos aparenta inteligencia, e incluso se traslucen sus pensamientos al lector, mas de pronto parece no ser muy listo que digamos.
En brazos de Chispitas, parte con su ama cuando ella sale de la revista.
Primera aparición: Memín Pinguín #252

Don Venancio: Estereotipado español, dueño de una tienda de abarrotes (el cual aparece después de que ya salieran dos o tres estereotipos más, con el mismo oficio), que actúa por un tiempo como un apoyo para Memín y Eufrosina. Sus acciones se limitaban a darles consejos y sugerencias, e incluso acompañarlos en algunas salidas, todo en calidad de sana convivencia. Al negrito le caía mal a pesar de contar con su desinteresada ayuda en varias ocasiones, pero cuando un giro del guión hace que el español pretenda casarse con Eufrosina para no ser expatriado, puede justificársele su antipatía. A partir de ese momento, Don Venancio pasa de ser un tipo bonachón, simpático, paciente y caballeroso, a portarse como un canalla, desgraciado, manipulador e incluso demuestra carecer de higiene personal, precipitando una disolución familiar entre madre e hijo, pero al final, logran reconciliarse para ponerlo en su lugar.
Después, es casi como si no hubiera pasado nada y vuelve a ser el mismo de antes. En la nueva etapa de la revista, el español es retomado pero sin tener ningun chiste ya.
Primera aparición: Memín Pinguín #290

Personajes irregulares de menor importancia:

Director de la Primaria Benito Juárez: Nunca se da su nombre, pero aparece en varias ocasiones, mostrándose como un disciplinario serio y formal. Casi siempre, su presencia se requiere cuando hay conflictos en los que su gracia es amenazar con expulsar a alguien. También sale para comunicar noticias relativas a algún evento escolar, y se las ha visto negras con Memín cuando éste perdió la chaveta en una ocasión.
En la nueva etapa de la revista, modifican su diseño y personalidad, haciendolo irreconocible (o tal vez sòlo es un nuevo director y a este ya lo despidieron o se jubiló).
Primera aparición: Memín Pinguín #2

Tosca y Goliat: Los fieros perros guardianes de los Arcaraz. No son muy importantes y no se distingue a uno del otro (ni siquiera se aclara si son macho/hembra o macho/macho), limitándose a ser lo que su titulo indica. Normalmente, han aparecido para poner en peligro a Memín y sus amigos, cuando entran con imprudencia a la casa de Ricardo. El negrito estuvo a punto de convertirse en su comida en un par de ocasiones, mientras que a Ernestillo si lo reconocieron a la primera una noche en que fue para allá.
La nueva etapa de Memín ha permitido que estos canes reaparezcan, destacando una situación en que demostraron ser realmente afectivos al burlar todos los trucos sucios que un chico envidioso ponía para despistarlos y meterse a la casa para cumplir un malvado propósito.
Primera aparición: Memín Pinguín #3
Rubén: El pequeño hijo del profesor Romero, también conocido como “Bubis”. No es más que un bebe, así que no puede esperar que participe más que sirviendo como un centro de atenciones, ya sea de sus padres, de Memín y sus amigos, o la pareja de secuestradores improvisados que lo usaron para sacar dinero fácil.
El aviso de su concepción y nacimiento, se vio en un solo número, y se supone que apenas va alcanzando el año. Con la nueva época, Rubencito sigue saliendo, casi siempre en compañía de su madre. Lo más interesante que ha hecho hasta el momento fue causar estropicios en un museo.
Primera aparición: Memín Pinguín #342 Don Melquiades: El portero de la Primario Benito Juárez. Un viejito simpático, que se deja convencer fácilmente con Memín para que lo deje salir cuando tiene un asunto pendiente, siempre con el cuento de que quiere “comprar un pirulí”.
En la secuencia en que Memín trataba de ser malo, fue muy grosero con el anciano, pero eventualmente se disculpa, y éste demuestra su nobleza al no haberle guardado rencor alguno.
Primera aparición: Memín Pinguín #82 Doctor Sánchez: Un anciano medico al que Memín y Eufrosina recurrían regularmente cuando vivían en su antigua vecindario. Le ha tocado prestar sus servicios en tres ocasiones, denotando ser comprensivo y caritativo. La solicitud de Memín cae en momentos inoportunos, que le han acarreado al doctor interrumpir sus consultas cuando había varios pacientes esperando, e incluso le impidió terminar su cena una vez, pero por su buen corazón, no le importa dejar todo de lado para ayudar.
Primera aparición. Memín Pinguín #69 Chemita: Un pequeño indito que se hace amigo de Memín. Vivía cercas de la hacienda que Ernestillo heredó. Junto con su madre, soportaba los abusos de su padre, Tiburcio, un alcohólico que los maltrataba por cualquier razón. De la madre, nunca dijeron su nombre, y ella tenia que mostrarse tan severa con él casi al estilo de Eufrosina, pero era para protegerlo de algo peor que pudiera hacerle su furibundo marido. No soportando más su situación y con ayuda de Memín y sus amigos, lograron huir de él, yendo a la ciudad, donde se supone que actualmente viven en la residencia de los Arcaraz, después de que la madre de Chemita solicitara empleo como lavandera.
Siendo indito, Chemita demuestra ser muy ingenio, aunque no tanto, comprobándolo cuando Memín intentaba enredarlo con sus cuentos chinos. Su forma de hablar es característica (en cuanto a indígena, pero ya cualquiera habla así en estos días) y en cuanto a su carácter, parece ser muy emocional, rompiendo a llorar fácilmente, y enojándose utilizando los puños cuando hace falta.
Aparece únicamente en dos ocasiones, perdiéndosele la pista después de la última, en la que Memín logró engañarlo para que lo ayudara al cometer una fechoría. Luego, ingresa al primer año y le toca tener al negrito de compañero durante en tiempo en que éste escarmentaba por una de sus tontadas.
Primera aparición: Memín Pinguín #71 Personajes incidentales:

Don Teodoro Cabeza de Vaca: Un anciano paralítico que se convierte en una especie de abuelo para Memín y sus amigos. Ernestillo lo encuentra en una casa donde estaba trabajando, victima de la tortura propiciada por su yerno y los sobrinos de éste, quienes esperaban su muerte para reclamar una herencia que no existía. Una vez que lo rescatan, lo dejan vivir en casa de Memín, pero no pasó mucho tiempo antes de que su cuerpo cediera ante su edad avanzada. Acaba teniéndoles gran cariño a los cuatro, dejándoles testamento antes de fallecer.
Tenia la afición de escribir (nunca se dice exactamente que, pero parece que eran sus memorias) por manía, y su apellido es malentendido por el negrito como “Cola de Toro”.
No tuvo mucha permanencia este personaje, pero se reconoce por haber sido el “abuelo” de Memín y propiciar la siguiente gran aventura en la hacienda legada.
Primera aparición: Memín Pinguín #65 (Muere en el # 69) Floripondia: Una simple mula de carga que Memín utilizaron para su excursión independiente en el monte. El nombre se lo da el negrito después de adornar su cabeza con flores. No tiene mucha chiste el animal, pero parece desarrollar un gran cariño por los cuatro amigos, al grado de que cuando siente que la van a abandonar, se deja golpear por el tren, muriendo casi al instante. Después, Memín la seguiría recordando en diferentes ocasiones, e incluso alucina con ella cuando se emborracha por accidente, imaginándola con alas y capacidad para hablar, en la que explica porque se dejó morir, para luego invitarlo a volar con ella por las nubes.
Primera aparición: Memín Pinguín #56 (muere en el #58) Almita: El nuevo (y temporal) miembro de la familia de Memín. Sus padres mueren en un incendio y la mujer que la tomó, no contando con recursos suficientes para mantenerla, se la dio a Eufrosina, admirándola por ser trabajadora y buena madre. Almita disfrutaba de su nueva vida con ellos, aunque tuvieran una que otra desavenencia en la señalaban mucho la diferencia racial, e incluso llegó a provocarle celos a su “hermano” negrito al hacer parecer que Eufrosina la quería más a ella. Por problemas económicos a la hora en que le tocaba enfermarse, Memín y Eufrosina tienen que dejársela a los señores López, una pareja que pierde a su hija y se interesan por Almita. Pretendiendo que la desprecian y les pegaron por ella, le rompen el corazón a la pequeña para que se quede con ellos y no los busque más.
Tierna e inocente, Almita es una niña sensible, aunque por momentos se muestra caprichosa y necia, pero si desarrolla un cariño sincero hacia su madre y hermano adoptivos, marcándolos profundamente cuando tienen que dejarla.
Primera aparición: Memín Pinguín #93 Canuta Treviño de la Garza: La tía regiomontana de Trifón. Dueña de una compañía surtidora de ferreterías, vive como una excéntrica ricachona. Hospeda en su casa a Memín y sus amigos cuando van a Monterrey por cuestiones de fútbol, agarrándoles afecto por los incidentes que viven juntos, en especial cuando ellos le permiten reencontrarse con su marido perdido. Tiene el mal habito de fumar con pipa, y es aficionada a tocar la redova, además de festejar y solucionar los problemas “echando bala”, lo que le acarrea enfrentamientos con la justicia, de los que se libra a base de sobornos y compensaciones.
Tiene un fuerte temperamento que la hace verse tanta alegre como agresiva, y su expresión está repleta de términos regiomontanos típicos, e incluso presenta un lenguaje florido cuando se altera de verdad.
Primera aparición: Memín Pinguín #119 Cleto de la Garza y de la Garza: El esposo de Canuta. Pierde la memoria y no regresa a su hogar por varios años, pero Canuta nunca deja de esperarlo, poniendo fecha limite para darlo por muerto y enterrar un dedo que perdió en accidente, que es todo lo que conserva de su Cleto. El esposo perdido recibe la ayuda de Serafina, una mujer robusta que lo pone a atender con ella su negocio de tacos y burritos, poniéndole el nombre de Honorato y casándose con él. Gracias a Memín y sus amigos, logran ponerlo delante de Canuta, para proseguir con un difícil proceso de readaptación, en el que “Honorato” sólo quería escapar para volver con Serafina. En el forcejo recibe un golpe que le ayuda a recobrar la memoria, volviendo justo al momento en que la perdió, confundido ante las explicaciones que le dan y acoplándose a atenerse a los deseos de Canuta cuando van a Dallas, Texas. Ahí, demuestra que su gusto por preparar comida rápida, originado por sus días de “Honorato”, decidiendo que seguirá haciendo eso en Monterrey, por el simple placer de hacerlo sin importar que rebaje su clase social.
Cleto es un hombre bonachón y complaciente con su esposa. Tiene la debilidad de que ciertas melodías con el violín influyen en reacciones involuntarias, lo que Canuta utilizaba para comprobar que él era su marido cuando no la recordaba.
Primera aparición: Memín Pinguín #121 Armando Jiménez: Un niño huérfano que acompañó a Memín durante su travesía en Nueva York. Desde la muerte de su madre, Armando se acostumbró a mantenerse solo, a base de trabajos tales como vender periódicos, viviendo con otros niños callejeros dentro de la estatua de un elefante. Ayuda a Memín en todo lo que pueda, mientras esperaba poder reunirse con Eufrosina, haciéndose muy buenos amigos, al grado de que el negrito le ofrece compartir a su má linda cuando la encuentre. Al final, después de tener un malentendido con la policía que sale en las noticias, una pareja de ricachones se interesa en adoptarlo, justo cuando Armando admitía que prefería tener una madre propia. Así, la vida da un vuelco para el niño, recibiendo mucha atención y buen trato con sus nuevos padres, lo que Memín comprueba cuando pasa a visitarlo algún tiempo después.
Tristemente, en la versión original de la revista, Armando muere después de ser atropellado a causa de una visión distinta del malentendido con la policía, con Memín y Eufrosina llorando ante su cuerpo ensangrentado.
Primera aparición: Memín Pinguín #158 Silvia: La hija ciega de los señores para los que Memín trabaja por una temporada. Ella se vuelve amiga de Memín después de un breve periodo en que él la tomaba por antipática, ignorando sus problemas de la vista. Se supone que Silvia es ciega de nacimiento, pero eso no impedía que tuviera una idea de los colores y la forma de las cosas, cuando a Memín le da por ilusionarla, ya sea con el paisaje exterior o con su apariencia, la cual contrastaba con lo que la niña imaginaba. Gracias a Memín, deja de recluirse en la casa, pero cuando él se va, a causa de su convalecencia en el hospital tras enfermarse por prestarle su suéter cuando los sorprendió un aguacero, Silvia entristece y no hace más que desear “verlo” de nuevo. Soporta la presencia de su chocante primo, Federico, hasta que Memín se recupera y vuelven a salir juntos. En ese periodo, ella acepta someterse a un nuevo tratamiento para recuperar la vista, el cual resulta ser exitoso, aunque ella acaba confundiendo a Federico con Memín. Una vez que se aclara todo, Silvia sigue aceptándolo como un querido amigo y se lo demuestra al visitarlo en la cárcel. El negrito la llega a visitar un tiempo después, pero prefirió volver a México que quedarse con ella, sin que Silvia pareciera muy afectada.
Primera aparición: Memín Pinguín #159 Javier de Suberville: El dueño de un castillo en el que Eufrosina trabaja por un tiempo. Se muestra como un hombre taciturno e iracundo, el cual ocultaba algo sospechoso, haciéndose mala fama de que todos sus sirvientes desaparecían. Memín le provoca varios arranques de ira, aunque al final consigue hacerlo ceder con su simpatía, e incluso consigue que le hable de su fallecida madre. Después, se revela que por una promesa hecha a ésta, sacrificó su vida personal para mantener vigilado a Rosendo, su hermano demente, un científico que se obsesionó tanto con sus cosas, que perdió la cabeza. Éste resultaba ser la razón por la que despedía con discreción a los sirvientes, ya que era un vergonzoso secreto, además de que resultaba peligroso debido a sus ataques violentos. Memín y Eufrosina malentendieron todo y trataban de “salvar” al loco Rosendo, pero Javier logró intervenir a tiempo, antes de que las vidas de ellos peligraran, mas no pudo evitar que su hermano saltara por la ventana. Tras el funeral, se despide en buenos términos de Memín y Eufrosina, regalándole al negrito un valioso anillo que acaba sirviendo de trueque en su viaje de regreso a México.
Primera aparición: Memín Pinguín #170 Leonides de Goyescos: Una dulce ancianita ciega que toma a Memín por su nieto que venia de visita. Ella denota ingenuidad al principio, desde el momento en que lo toma como tal, sin dejarlo explicarse, empeñada en hacer ver que el linaje de su familia continue. Pasan una vergonzosa y peligrosa experiencia al pasear en un antiguo y deteriorado carruaje, tras la cual, su “nieto” le sugiera modernizarse un poco. Doña Leonides sigue sus consejos, mandando a cambiar los muebles y la ropa. En algún momento se entera que no es el verdadero nieto, pero comprueba que el negrito no tiene malas intenciones y le sigue la corriente, hasta que Memín confiesa, y eso no hace más que afianzar su cariño. Al final, ella y su hijo Rubén, visitan a Eufrosina para informarle que recompensarán a Memín con una buena suma que podrá reclamar en el futuro, dejándolo en secreto hasta que el sea mayor (pero esto se olvida por completo al no volver a mencionarlo).
Para sus años, Doña Leonides demuestra ser astuta y maliciosa por momentos (en buen sentido), especialmente cuando recibía a los amigos de Memín y les mostraba su complejo método de guardar el dinero, el cual era todo un sistema en que era indispensable tocar ciertas notas del piano para revelar cada uno de los diversos depósitos que había por la casa.
Primera aparición: Memín Pinguín #188 Samuel Hostes: Un viejo millonario, experto expedicionario. Memín y sus amigos lo conocen por casualidad cuando estaba planeando una expedición a África, y ante su insistencia por acompañarlo, los acepta. Durante el viaje, Don Samuel acaba haciéndose muy apegado a los cuatro jóvenes, viviendo varias aventuras que encierran los peligros de la selva, además de lidiar con la ambición de su sobrino, Lorenzo, que esperaba eliminarlo para heredar su fortuna, así como la novia de éste, Hilda, y a su vez el amante de ella, Raúl (las tres ratas acabarían traicionándose entre si). Los niños y el anciano se salvan mutuamente la vida en varias ocasiones, pasando por cosas como sobrevivir a los caníbales (que al final, fue sólo un sueño de Memín), cruzar un desfiladero, quedar en peligro de morir ahogados y propiciar un amotinamiento en un barco donde se hacia la trata de isleños. De milagro volvieron a salvo a México.
Primera aparición: Memín Pinguín #202 Nicéforo Melquíades: Un anciano sin hogar y sin familia que acaba siendo hospedado en la casa de Memín. Al principio, había venido ofreciendo su riñón para Eufrosina cuando el negrito puso un anuncio en el periódico, y al final, se convirtió en su tutor residente, consiguiendo que se aplicara en la escuela lo suficiente para alcanzar el primer lugar. Memín lo tenia con los motes de “Don Semáforo” y “Don Cromóforo”, y Nicéforo en ningún momento se queja de ello, acostumbrándose muy pronto. Sin embargo, al sentir que su presencia afectaba la estabilidad familiar, ya que Eufrosina se puso celosA por la forma en que Memín se acercaba a él, recordándole su analfabetismo, “Don Semáforo” opta por irse de la casa. No llega muy lejos y es arrestado por dormir en la calle, para después ser enviado a un asilo de ancianos, en donde encuentra su lugar, dándole clases de arte y otras cosas, ayudando a promover la armonía entre los viejos olvidados.
Primera aparición: Memín Pinguín #229 Fernando Arteaga: Un expresidiario que se convierte en un nuevo amigo adulto para el grupo peculiar de Memín. Anteriormente, era un hábil pintor retro, con una historia triste detrás de las motivaciones del crimen que cometió. Abandona a su novia de años, Alicia, por la ricachona Rosalinda, que le echa la soga al cuello por capricho. La desgracia viene cuando su hijo, Fernandito, sufre un mal en su espina que impide el crecimiento de sus piernas, volviéndolo una carga que los deja casi en la pobreza. Fernando se refugia en el alcohol, desbordando un increíble desprecio hacia su esposa, culpándola por todo, obligándola a irse cuando se entera de que espera otro hijo suyo. Fernando cría solo a su hijo, trabajando en una fabrica y fingiendo que el dinero lo obtiene con las pinturas que almacenaba en la bodega. Cuando el mal del niño empeora, en su desesperación, Fernando le da una sobredosis de medicina y luego se entrega a la policía. Paga su condena y sufre la imposibilidad de conseguir trabajo por sus antecedentes. Memín y sus amigos intentan ayudándolo a volver a pintar, pero es inútil, y acaba por unirse a una banda de criminales. Cuando vuelven a cruzarse sus caminos, rompe esos lazos y trabaja por un tiempo en la carpintería de Ernestillo. Luego reencuentra a su antigua novia, que por azares del destino ha criado a su segundo hijo como si fuera suyo, y tiene lugar la reconciliación que le devuelve la ilusión de vivir.
Primera aparición: Memín Pinguín #139 Luis Sandoval: El segundo hijo de Fernando Arteaga. Su madre biológica, Rosalinda, lo entrega a la novia despechada, Alicia, antes de morir. Ella lo cría como toda abnegada madre soltera, viviendo para él, excusando que su padre había muerto. Se vuelve compañero temporal de clases en el grupo de Memín, y consigue hacer amistad con ellos. El negrito siente antipatía inmediata al principio, totalmente injustificada, pero Luis demuestra ser noble y paciente con sus groserías, incluso cuando se mete en problemas por ayudarlo a pasar un examen de dibujo. Hereda de su padre la afición por la pintura, y cuando a los amigos de Memín se les ocurre darle una motivación a su amigo Fernando, lo reúnen con él para que le de clases. Fernando accede y simpatiza con el chico al instante, para más tarde reunirse con Alicia, y medio aclarar todo, quedando en que el estaba en prisión y ella no quiso enterar a Luis de la verdad. Como a él no le importa la razón de su tiempo en presidio, propone que estén juntos todos de nuevo, y así los antiguos amantes se casan, partiendo con él hacia un brillante futuro.
Primera aparición: Memín Pinguín # 147 Ti-Lin: Un simpático chinito que Ernestillo y Memín conocen durante su viaje a China. Criado por Li-Yung, un hombre cruel que lo maltrataba, de algún modo él aprendía otros idiomas para servir como un guía, pero no se aclara cuanta experiencia tuvo, ya que al ver al negrito y su amigo, de inmediato decide quedarse con ellos. En su compañía, ellos acaban ayudándole a develar su origen como el hijo bastardo de la hija del mandarín, y logran reunirlo con su familia, pasando por Li-Yung y el malvado hermano del gobernante. Ti-Lin los despide muy agradecido por su ayuda, aunque no fue nada.
Y en efecto no fue nada, ya que todo era un sueño de Memín, por lo que prácticamente, el chinito no existió y por ende, ninguno de los otros personajes de ese viaje que sólo se realizó en un sueño que tuvo el negrito.
Primera aparición: Memín Pinguín #240 Germán: Amigo paralítico de Chispitas, al que trataba como hermano, apodado como “El Tullido”. Supuestamente a causa de la poliomielitis, no podía caminar, teniendo que valerse de muletas, lo que lo dejaba vulnerable ante los maltratos de su madrastra, quien lo odiaba sin razón por ser un chico inteligente. Al estar con Chispitas, normalmente le tocaba actuar como la voz de su conciencia, aunque por su necedad, ella raras veces le hacia caso. Cuando ve la posibilidad de curarse al internarse en el hospital, Germán lo considera propicio, porque en su ausencia, Chispitas encontraría su oportunidad de aspirar a algo más que vender periódicos en la calle. Ella no acepta la separación y lo encuentra en el hospital, donde Germán se ve obligado a despreciarla, esperando que eso la ayude a entrar en razón. No es así y ya nunca vuelve a aparecer para saber si logró curarse o no.
Primera aparición: Memín Pinguín #249 Pedro Gómez Gómez: El gerente de una tienda de aparatos electrónicos, especializado en televisores a colores. Memín consigue que le deje una a mitad de precio para su má linda, la cual acabaría de pagar en abonos semanales chiquitos, y el Señor Gómez dispone todo lo necesario. Sin embargo, cuando es ascendido y transferido a Minatitlán, el nuevo gerente desconoce el tratO, orillando a Memín a emprender una larga búsqueda para que éste resuelva el problema.
Como personaje, no tiene mucha importancia, pero a raíz de sus acciones, el negrito y su má linda pasan por una diversidad de situaciones, tan curiosas como jocosas.
Primera aparición: Memín Pinguín #259 (y no dan con él hasta el #276) Bernardo: El jefe del aserradero y encargado de la hacienda del fallecido Señor Duprá, con quien estuvo a su lado, logrando que inesperadamente lo hiciera su heredero universal. Chispitas, personificando a una nieta suya, llega para la lectura del testamento, en compañía de Memín, entablando una relación de amor-odio en que ella y Bernardo se tratan con gritos, peleas, discusiones e infantiles intentos de darse celos mutuamente, utilizando a otros familiares que vinieron con el mismo propósito. Incluso sus respectivos animales, el perro Pulgoso y la mula de Bernardo, Mariposa, acaban detestándose a su vez. Con Memín, acaba teniendo confidencias, al grado de que el negrito le confiesa la verdad, borrando su opinión de que Chispitas era una interesada por lo del testamento. Con eso, él se siente más confiado y la presiona para que diga la verdad, y ya después consolidan su relación. Por desgracia, ésta es muy fugaz, debido a que ella es incapaz de ceder ante la voluntad del hombre, y Bernardo considera terminar, dejándola partir transmitiendole con sus mejores deseos.
Primera aparición: Memín Pinguín #271 Cayetano Rodríguez: Habitante de la nueva vecindad donde se mudaban Memín y Eufrosina, siendo el que les da la bienvenida. En un principio, parece tener tendencia a hacerse el gracioso, pero también demuestra ser algo voluble, como cuando Memín lo exasperaba al pedirle que conectara la luz eléctrica, que es una practica ilegal que casi todos por ahí hacían. Por lo demás, este hombre sólo salía durante la celebración de las fiestas patrias, para después perder importancia y esfumarse.
Primera aparición: Memín Pinguín #325 Concepción: Vieja amiga de Juan Vargas y su esposa fallecida, Lupita. Se encuentran por casualidad y a Juan se le ocurre invitarla a vivir a su casa, para que ayude con los quehaceres, con aspiraciones eventuales de matrimonio. Concha vivía de arrimada con una amiga tras perder su trabajo y accede, aunque tiene problemas de alcoholismo. Realiza el traslado y logra acoplarse, pero su presencia no es bienvenida por Ernestillo, quien siente que toma el lugar que corresponde a su madre. Memín acaba por descubrir su vicio, pero ella lo chantajea con comida, aunque eventualmente el negrito suelta la sopa y entera a Ernestillo. Concha trata de superar el vicio distrayéndose, haciendo costura, pero el dinero lo usa para más chupe y poco a poco, descuida sus quehaceres y agarra la costumbre de encerrarse para que no la encuentren ebria. Memín interviene y le ofrece una botella, logrando que Ernestillo y el señor Vargas la encuentren en ese estado. Después de eso, ella abandona, más indignada que avergonzada, para no reaparecer jamás.
Conchita aparentaba ser una buena mujer, sintiendose culpable por provocar desavenencias entre Ernestillo y su padre, pero en su estado de ebriedad, se volvía tosca y desvergonzada. También hay incoherencia en cuanto a su forma de proceder. A ella le apenaba ser una alcohólica, pero en una ocasión, le ofrecía una botella a Juan, quien no se enteraba de su vicio sino hasta el final.
Primera aparición: Memín Pinguín #325
Bruno: Un muchacho que en distintas ocasiones se mete con Memìn y sus amigos, destilando malas intenciones que de un modo u otro, siempre les hacen pasar un mal rato (aunque al final es él quien paga por los platos rotos). Es tan impertinente como engañoso, capaz de optar por la sutileza y la manipulación cuando se requiere.
Lo reconocen únicamente por ser el hermano de Diana, una chica que los cuatro pretendieron al mismo tiempo, sin que ninguno fuera correspondido, ganándose como “premio de consolación” el injustificado desprecio de Bruno (solamente porque son pobretones y Ricardo un “traidor”). Su padre es director de escuela y Bruno, como típico malcriado, siempre le anda pidiendo dinero
Bruno es el único personaje de las nuevas historias de Memìn que reaparece más de una vez en la revista (siendo esa su única característica en particular para que valga la pena agregarlo en esta lista, ya que, como todo en esas historias, es acartonado y predecible).
Primera aparición: Memín Pinguín #352 

5 comentarios:

  1. Muy acertado este acervo,la verdad no había hayado a un fanático de memin mas grande que yo mismo,me gustaría saber donde encuentras los detalles de las ediciones originales,como eso de que armando muere,estare al pendiente con esto,gracias por el blog

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  2. Gracias, ha sido un placer poder compartir algo de esta nostalgica serie con quienes puedan apreciarlo. Respecto a esa cuestion, gran parte de eso me fue facilitado por algunos fragmentos de las ediciones originales en Puros Cuentos (una serie de tomos extensos donde se sigue toda la cronica de la historieta mexicana en las decadas pasadas. Creo que esas ediciones pueden encontrarse en alguna biblioteca. Suerte con eso.

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  3. Espectacular....yo segui la segunda version en blanco y negro....compre los numeros hasta la aventura con Pedro Gomez y ahi me aburri. Ya Memin nunca fue lo mismo. Me encanta el blog y ya lo he leido casi todo. Felicitaciones y saludos desde Colombia.

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  4. La forma de hablar de Eufrosina se debia a que ella no era precisamente mexicana sino cubana o de ascendencia cubana (a juzgar por el acento), algo que no era raro en los cuarenta al haber buenas relaciones entre Mexico y Cuba. Memin al crecer en la capital habla con modismos que mezclan cosas propias de los "chilangos" y lo que su madre le ha pegado lo que hace que su forma de hablar fuera tan peculiar.

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